Cuento indonesio
El pozo de Kantchil
No creas en todo lo que te dicen, la realidad puede ser muy diferente. La changuita Kantchil se cae en un pozo e inventa una historia sobre el fin del mundo para que los demás animales le ayuden a salir.
En una tierra muy, muy lejana, en lo más recóndito del mundo, vivían dos
El mayor, a pesar de su gran fortuna, siempre ansiaba más. Era tan tacaño que nunca compartía nada con nadie, dijeran lo que dijesen. El hermano pequeño, en cambio, debía rascar del fondo de los barriles para encontrar algo de comida, pero no se lo pensaba dos veces si alguien le pedía ayuda.
Un día, el hermano pequeño no tuvo más remedio que acudir a su hermano mayor en busca de algo que llevarse a la boca. No había comido nada en varios días y las tripas le rugían como truenos.
Llamó a su
Un hueso roído salió disparado por la ventana y el hermano, tacaño como era, gritó:
—¡Ahí tienes, toma ese hueso! Por mí, como si se lo vendes al mismísimo diablo, ¡pero no vuelvas a molestarme!
El hermano pequeño agarró el hueso del suelo y le dio las gracias amablemente.
Suspiró y se adentró en un frondoso
—¿A dónde te diriges, viajero? —preguntó el granujilla.
—Ni yo mismo lo sé. Mi hermano…